
Luís Millé es un tipo complejo. Su trabajo oscila entre la arquitectura y la escultura en proceso de arquitectización de ésta. A buen seguro que Millé es admirador de la obra de Calatrava.
No obstante, como artista abstracto que es (¿existe alguna arquitectura que no lo sea?), y como sabio combinador de planos en el espacio, no podemos dejar de analizar un poco su obra, siempre con buenas intenciones, que ya hay demasiasoa conflictos en el mundo.
Millé es un general de diagonales. Las instruye por cientos para que formen ritmos dinámicos y perspectivos. Es quizá uno de los artistas abstracto geométricos que imprime un movimiento más impulsivo y enérgico, en ocasiones hasta el punto de la espiral, de movimiento infinito.
Uno de los aciertos de Luís Millé a la hora de conformar sus estructuras es la elección de materiales, donde hace guiños evidentes a la arquitectura, acompañando a la forma de la materia adecuada.
El artista reflexiona, a mi parecer, muy acertadamente cuando explica su obra:
“En los modelos tensos estructurales, pienso que se evidencia esto, si en uno de sus puntos se segmenta, estos dejarían de inmediato de ser, es así como la energía se direcciona y autentifica la forma. Forma y energía. De ahora en adelante, éstas nos están dejando ver lo que las sustenta”.
No obstante, recurre demasiado a las piezas seriadas, donde un mismo segmento se repite un determinado número de veces y eso puede que reste creatividad en las piezas de este escultor.
Podíes encontrar numerosos textos y obras del artista en su nutrido blog.
Luis Millé


